Mar 14, 2016
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Dejando de lado el clima, Jessie Stewart dice que ve muchas similitudes entre las ciudades de Richmond y Kalamazoo, Michigan.

Ello es una excelente noticia para Richmond.

Stewart, nacida y criada en Kalamazoo, tiene una increíble tarea como directora ejecutiva del programa de becas Richmond Promise: una inversión de $35 millones de dólares destinada a financiar becas universitarias para cada alumno de secundaria que viva en Richmond y North Richmond.

El programa se ha inspirado en gran medida en Kalamazoo Promise, un programa similar iniciado hace 10 años que ha obtenido un aumento considerable en los niveles de rendimiento académico, graduaciones y consumación universitaria, junto con una disminución en los niveles de deserción escolar.

El programa de Richmond, que comienza con la promoción de 2016, fue posible gracias al convenio de beneficios para la comunidad con Chevron Richmond por $90 millones de dólares, ligado a la futura modernización por mil millones de dólares de la Refinería de Richmond. Ofrece a todos los alumnos de secundaria que viven en Richmond y North Richmond hasta $1,500 dólares cada año o $6,000 dólares por cuatro años, para asistir a un plantel de educación superior, ya sea universitario o comunitario, cuatro años.

El programa Richmond Promise implica mucho más que simplemente enviar cheques a los alumnos. A Stewart se le ha asignado un apremiante plazo final el 17 de marzo para garantizar que todos los alumnos de último año de secundaria en Richmond que reúnan los requisitos hayan completado tanto las solicitudes de Richmond Promise como los formularios de ayuda financiera federal.

Tras dicha fecha, Stewart proseguirá con la compleja tarea de crear un programa de becas universitarias que sea sostenible e infunda en Richmond una cultura de asistir a la universidad, lo cual en última instancia conllevará a mejoras tangibles en la ciudad.

¿Parece poco probable? Entonces no han visitado Kalamazoo, donde la hermana menor de Stewart se benefició del programa Promise. Un miembro del consejo administrativo describió recientemente al programa Kalamazoo Promise como una “experiencia que cambia la vida” para la ciudad de Michigan. Las becas no sólo han ofrecido futuros más brillantes a los alumnos, sino también han mejorado sustancialmente la comunidad, afirmó Stewart.

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“La gente se está mudando a Kalamazoo, comprando casas y optando por criar a su familia allí”, sostuvo Stewart. “Es sorprendente. Ahora es una comunidad con miras a ir a la universidad; una comunidad centrada en la educación”.

Al igual que con Kalamazoo Promise, Stewart señaló que el programa de Richmond está destinado a triunfar debido a que posee el respaldo de una potente comunidad de miembros interesados.

“Reunimos todas las condiciones aquí en Richmond”, dijo Stewart. “Tenemos óptimas prácticas, organizaciones comprometidas con la comunidad, un sistema escolar que da prioridad a la universidad y formación profesional, y una ciudad que nos brinda todo su apoyo”.

Pero el éxito del programa, tal cual como en Kalamazoo, no llegará de un día para otro. Los planes de Stewart incluyen un amplio sistema de recursos universitarios y profesionales al alcance de los alumnos de Richmond, donde puedan ser guiados por el complejo proceso de postulación universitaria, garantizando que hayan cumplido todos los requisitos de admisión y ayuda financiera.  Ello implica colaborar con las universidades, empresas y organizaciones sin fines de lucro de la localidad, así como con funcionarios municipales centrándose en la meta común de que cada postulante a Richmond Promise no sólo pueda matricularse, sino también estar preparado para la universidad.

Una vez que Richmond Promise demuestre ser un programa asentado y convincente, estará en una excelente posición de recaudar un mayor financiamiento para proseguir con la iniciativa tras la inversión de $35 millones de dólares.

Pero antes que todo, Stewart enfrenta una carrera contra el tiempo. Con aproximadamente 1,000 alumnos en el último año de secundaria que potencialmente reúnen los requisitos para las becas, alrededor de 300 han llenado las postulaciones a Richmond Promise, pero tan sólo unos 100 han presentado versiones completas de las solicitudes del programa FASFA y la Ley Dream, que son más complejas.

Stewart se refirió a los formularios federales como la “mayor barrera de ingreso” que enfrentan los alumnos para obtener las becas, pero estima que dichos documentos son importantes para garantizar que los estudiantes amplíen su ayuda financiera para la universidad. Es por ello que será importante establecer un apoyo individualizado con los alumnos, agregó Stewart.

“Se trata de hacer concordar los sistemas y recursos existentes de manera que cada alumno los conozca y pueda acceder a ellos”, indicó Stewart.

En el caso de los alumnos que aún no se hayan inscrito, todavía disponen de tiempo y personal que puede ayudarles. De hecho, se realizarán dos talleres adicionales el sábado, así como también uno en la fecha final del jueves 17 de marzo. Consulte el siguiente folleto para obtener detalles.

Credit for Jesse Stewart photo: Don Gosney and Radio Free Richmond

Comments

  1. Necesito saber donde aplicar

    Nelida Arebalo | Mar 15th, 2016

About the Author

Mike Aldax is the editor of the Richmond Standard. He has 13 years of journalism experience, most recently as a reporter for the San Francisco Examiner. He previously held roles as reporter and editor at Bay City News, Napa Valley Register, Garden Island Newspaper in Kaua’i, and the Queens Courier in New York City.